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Nacionalismos

El PP pide que se reconozca la identidad entre el Estatuto impulsado por Zapatero y el Plan Ibarretxe

El PP pide que se reconozca la identidad entre el Estatuto impulsado por Zapatero y el Plan Ibarretxe Tras la aprobación en Cataluña del Estatuto, el PP ha demandado varias opciones: Que se tramite como lo que es, una reforma constitucional, lo que requiere una mayoría de dos tercios. Si se hace como reforma estatutaria, que se le otorguen las mismas posibilidades de éxito que al Plan Ibarretxe: nulas. De no ser así, Ángel Acebes consideró que deberían convocarse elecciones generales para que los españoles puedan pronunciarse sobre el "proceso de separación territorial". Para De la Vega nada de ello es necesario porque estamos ante "un proceso de normalidad democrática" que se puede pulir con "retoques".


El Partido Popular ha anunciado que abordará la estrategia política posterior a la aprobación en Cataluña del Estatuto este lunes en una reunión de su Comité Ejecutivo de carácter extraordinario.

Según informa la agencia Europa Press, la dirección popular celebró otro Comité Ejecutivo esta misma semana y, entre otros asuntos, se presentaron distintos informes sobre el Estatuto catalán. Sin embargo, Rajoy ha decidido que el hecho de que el tripartito haya alcanzado un acuerdo con CiU para hacer posible la aprobación del proyecto en el Parlamento catalán merece una segunda reunión de estas características.

Este viernes el secretario general de la organización, Ángel Acebes, avanzó algunos de los argumentos que sustentarán la posición del PP en los próximos días. La estrategia se sustenta en tres bases: Por una parte, demandar al PSOE que presente el texto del Estatuto como un proyecto de reforma constitucional en el Congreso. Este mismo argumento ya fue esgrimido cuando llegó a Madrid el Plan Ibarretxe. Hay que recordar que si se tramitara de esa forma su aprobación requeriría un consenso real, una mayoría de dos tercios. En otras palabras, se necesitarían los escaños del PP que representan a casi 10 millones de españoles.

La otra posibilidad se centra también en la identidad entre lo que se ha aprobado en Cataluña y el Plan Ibarretxe por lo que el PP considera que deberían ser los españoles quienes decidieran si aceptan lo que Acebes ha calificado de "proceso de separación territorial". Este escenario se traduce en disolución de las Cortes y convocatoria de elecciones generales.

La puerta abierta la tramitación como reforma estatutaria –única posibilidad de que el PP retirara las anteriores demandas– sería, una vez más actuar como se hizo con el Plan Ibarretxe: escucharlo en el Congreso de los Diputados bajo el compromiso de ceder a su admisión.

En cualquier caso, el PP tiene previsto mantener la misma postura que con el proyecto del lehendakari desde el momento mismo de calificar el proyecto catalán en la Mesa del Congreso y, una vez comience su tramitación parlamentaria, presentar enmienda a la totalidad y enmiendas parciales, repitiendo el mismo esquema de oposición que ya desarrolló en el Parlamento catalán.

Socialistas contarios a considerar a Cataluña como una nación

El PP recordará que hay dos ministros con derecho voto en el Congreso que, en las últimas semanas, se han mostrado contrarios a la inclusión del término nación en el nuevo Estatuto, esto es, José Antonio Alonso y Juan Fernando López Aguilar. El tercer ministro que ha discutido el término ha sido José Bono, aunque éste no es diputado y, por lo tanto, no vota. Sin embargo parece que los "retoques" anunciados por De la Vega y que, según ella, no desvirtuarían la promesa de Zapatero, podrían tener por objeto sacrificar una denominación que no cambiaría en nada las nuevas capacidades que se ha otorgado Cataluña en su Estatuto. En la lectura de las enmiendas está la clave para saber si el Gobierno conseguirá un término medio que acepten los mencionados ministros y no provoquen el rechazo de los socios catalanes.

Según ha explicado Acebes, se da "un paso decisivo a una nueva relación de Cataluña con lo que ellos llaman España y nosotros llamamos el resto de España porque además reúne todos los requisitos de la libre asociación: Cataluña será una nación, tendrá una fiscalidad propia que recaudará todos los impuestos y contribuirá, si quiere, a España por los servicios que se le prestan, además de tener Justicia propia y una relación de bilateralidad".

Por todo ello, los populares aducen que el proyecto catalán puede encerrar "mayor gravedad" que el propio Plan Ibarretxe, puesto que el texto que remitirá al Congreso el Parlamento catalán tiene posibilidades reales de salir adelante, apuntan, y convertirse en una realidad y un precedente. Galicia y el País Vasco ya han avisado de que no quieren perder el tren.

El 3%

El 3% En el debate parlamentario de ayer en la cámara catalana, hay una circunstancia que nadie ha destacado, y que a mí me parece la más reveladora. De hecho, Maragall tan solo dice "Uds. tienen un problema, y ese problema se llama 3 %". Lo dice dirigiéndose a CiU. No dice nada más. Pero, oh milagro, todo el mundo lo entiende. En Cataluña nunca pasa nada, pero cuando el President lanza un mensaje que, desde una presunción de honestidad generalizada de la clase política, no tiene un sentido evidente, resulta que todos, parlamentarios, periodistas y ciudadanos de la fiel infantería, todos entienden con diáfana claridad que la traducción literal es "CiU cobraba un 3 % de comisión sobre el importe de todas las obras públicas de Cataluña". O sea, que aquí nunca pasa nada, pero todos sabemos lo que pasa.

Para mí es esto lo más escandaloso. Repito: el President no dijo "Uds. se embolsaban comisiones por un 3 % del importe de las obras", sino tan solo que "su problema se llama 3 %". Y automáticamente crujen los cimientos de la política catalana. Absolutamente nadie ha dudado, nadie ha reflexionado que Maragall podía referirse, qué sé yo, a la diferencia porcentual de votos entre ambas formaciones, al descenso en sus perspectivas electorales, al PIB,... Qué va. Esto es como la Alemania nazi: nadie sabía qué era aquel humo espeso que brotaba por la chimenena de Auschwitz, aunque viviesen a cien metros del campo y viesen entrar cada día trenes cargados de prisioneros.

Y el Molt Honorable líder de la oposición no le pide al Molt Honorable President de la Generalitat que aclare a qué se refiere, sino que se pone muy serio y, con oratoria digna del mejor Castelar, dice "Ud. ha enviado la legislatura a hacer puñetas, supongo que es consciente de ello. le pido con moderación y respeto que retire su última frase, porque si se acaba el diálogo no se podrá aprobar el nuevo Estatut".

Y el Molt Honorable President pide la palabra y retira sus palabras, de forma que se eliminen del diario de sesiones. ¿Alguien ha visto las ondas que provocó la pedrada en el estanque dorado? No: el estanque es tan cenagoso, está tan espeso que las piedras ya no producen ondas, se hunden lentamente para no volver a aparecer jamás.

Y por último, estrambote genial, el Honorable Carod Rovira, el que clamaba en campaña, palmas en alto, ¡manos limpias, mans netes!, lloriquea al fondo diciendo "el estatut no puede ser moneda de cambio de las trifulcas políticas". Todo por la Patria. Todo por Catalunya. Si hay que tapar la corrupción y la podredumbre, se tapa en bien de la construcción nacional. Y si hubiese que tapar algún cadáver, no lo dudéis, se taparía también. Como en el chiste aquel del paciente que agarra al dentista por los cataplines y le dice "doctor, no nos vamos a hacer daño, ¿verdad?", ayer la clase política catalana dio un edificante espectáculo, chapoteando alegremente en la charca cenagosa que es la vida pública catalana.

Tranquils, no passa res. Echemos más cemento, que aquí aún hay alguna fisura.

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La derecha valenciana se moviliza en defensa del valenciano.

La derecha valenciana se moviliza en defensa del valenciano. El día 27 de noviembre manifestación en Valencia “en defensa de la lengua valenciana” y para rechazar la "intromisión de Cataluña".

Los sectores "nazionalistas catalanes" no pueden permitir entre otras cosas que sus vecinos del sur se desarrollen en libertad, y puedan suponer una amenaza para sus intereses. Desde que me alcanza el recuerdo, la polémica siempre ha estado servida, el "pancatalanismo" es un antiguo anhelo de la "izquierda nazionalista catalana", pero también la derecha "convergente" ha mostrado una avaricia y recelos desmesurados.

Yo entiendo al pueblo valenciano, y entiendo lo que sienten cada vez que cantan su himno, se me ponen los pelos de punta cada vez que he tengo la ocasión de hacerlo. Claro, que a los nazis del norte les debe provocar nauseas el oir glorificar a España en valenciano.

Leed detenidamente el himno, descubrireis el canto lleno de belleza e ilusión del pueblo que lo corea.

Quiero hacer un homenaje desde aquí a todos los valencianos y valencianas, animarles a que marquen las diferencias, que defiendan hasta la extenuación su lengua, y sobre todo su cultura, que por cierto nada tiene que ver con la catalana. ¿Porqué será?.


Un saludo,

AR



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Según la Ley 8/1984, de 4 de Diciembre, la Comunidad Autónoma de Valencia cuenta con su propio himno.

Su origen se remonta a la Exposición Regional celebrada en el año 1.909. El himno oficial para esa exposición, fue refrendado por los Alcaldes de Alicante, Castellón y Valencia, en el año 1.925, y hoy es el himno oficial de la Comunidad Valenciana. La letra es del autor Maximiliano Thous Orts, y la música fue compuesta por el maestro José Serrano Simeón.

La letra del himno, en su versión en castellano, es la siguiente:

Para ofrendar nuevas glorias a España
todos a una voz, hermanos venid.
¡Ya en el taller y en el campo resuenan
cantos de amor, himnos de paz!.

¡Paso a la Región
que avanza en marcha triunfal!.

Para ti la huerta envía
la riqueza que atesora,
y es la voz del agua cantos de alegría,
acordado al ritmo de guitarra mora.

Paladines del arte te ofrecen
sus victorias gigantinas:
y a tus pies, Sultana, amplios jardines.
extendiendo un tapiz de hortensias y rosas finas.

Brindan frutas doradas,
los paraísos de las riberas;
penden racimos de oro
bajo los arcos
de las palmeras.

Suena, la voz amada
y en potentísimo vibrante eco,
notas de la alborada
cantan las glorias de la Región.

Valencianos, alcémonos en pie.
Que nuestra voz
salude la luz
de un nuevo sol

Para ofrecer nuevas glorias a España,
todos a una voz, hermanos venid.
¡ Ya en el taller y en el campo resuenan,
cantos de amor, himnos de paz!.

¡ Ondea en el aire
nuestra Bandera !.
¡ Gloria a la Patria !.
¡ Viva Valencia !.
¡ Viva !.
¡¡ Viva !!.
¡¡¡ Viva !!!.

La letra del himno, en su versión en valenciano, es la que sigue:

Per a ofrenar noves glòries a Espanya,
tots a una veu, germans vingau.

¡Ja en el taller i en el camp remoregen,
cántics d'amor, himnes de pau!.

¡Pas a la Regió
que avança en marcha triomfal!

Per a Tú la vega envía
la riquessa que atresòra,
i es la veu de l'aigua càntic d'alegria
acordat al ritme de guitarra mòra.

Paladins de l'Art t'ofrenen
ses victòries gegantines,
i als peus, Sultana tons jardins estenen
un tapiç de murta i de roses fines.

Brinden fruites daurades
els paradisos de les riberes,
penguen les arracades
baix les arcades de les palmeres.

Sona la veu amada
i en potentíssim, vibrant ressó,
notes de nostra albada
canten les glòries de la Regió.

Valencians: en peu alcem-se
que nostra veu
la llum salude
d'un sol novell.

Per a ofrenar noves glòries a Espanya,
tots a una veu, germans vingau.

¡Ja en el taller i en el camp remoregen,
càntics d'amor, himnes de pau!

¡Flamege en l'aire
nostra Senyera!

¡Glòria a la Patria! ¡Visca València!

¡Visca! ¡Visca! ¡Visca!



http://perso.wanadoo.es/janthkm/valencia1/himno2.mp3



La derecha valenciana se moviliza en defensa del valenciano.

El día 27 de noviembre en Valencia “en defensa de la lengua valenciana” y para rechazar la "intromisión de Cataluña".


ENLACES:

http://www.llenguavalencianasi.com/
http://www.normesdelpuig.org/
http://www.racv.es/
http://www.amics-racv.org/
http://www.loratpenat.org/

entre otros ...

El proceso de los líderes de la Esquerra catalana

El proceso de los líderes de la Esquerra catalana En Cataluña, la Esquerra temió en los primeros días una dura represión e incluso verse prohibida como partido, dada su abierta rebeldía y haber utilizado las instituciones legales contra la legalidad republicana, en unos sucesos que, aunque de menor violencia que los de Asturias, habían dejado 107 cadáveres en las calles. Pero el gobierno la trató con suavidad, que algunos han contrastado con la dureza de la represión a que se libró el gobierno de Azaña después de la sanjurjada. (1)

El juicio de Companys y sus consejeros empezó el 25 de mayo y se convirtió en una magnífica plataforma política para la oposición. Los inculpados alegaron que antes de octubre habían estado inquietos por las amenazas a la república y a la autonomía catalana. Sin embargo esas amenazas no habían existido, sino que, lo mismo que el peligro fascista, procedían de la propaganda de la izquierda y tenían por fin soliviantar a la población, según se desprende de los hechos examinados en Los orígenes de la guerra civil española; también aludieron los encausados a su preocupación por movimientos de pánico "de esos que se producen frecuentemente en Madrid"; pero aseguraron que había sido el pueblo quien por su cuenta había reaccionado a dichas amenazas. Cuando el conflicto por la ley de cultivos, simplemente "nos encontramos en Cataluña con un movimiento de opinión favorable a lo que nosotros entendíamos", insistieron -aunque dicho conflicto, como se desprende inequívocamente de los testimonios de Dencàs, Hurtado y otros, había sido abultado y utilizado por la Esquerra para crear un ambiente insurreccional.

Preguntado Companys si la huelga de octubre había sido "amparada por elementos que estaban al servicio de la Generalidad, los cuales la fomentaban e imponían en comercios e industrias e incluso en ferrocarriles", respondió que "el sentimiento de la huelga penetró de una manera espontánea en todo el elemento obrero de Cataluña", y si bien admitió que "es posible que la FAI fuera opuesta a la huelga", aclaró que "siempre había tenido noticias de que esa agrupación estaba en combinación con los monárquicos -si bien la CNT-FAI había colaborado con la Esquerra para traer la república, y ambas formaciones se habían apoyado mutuamente durante un tiempo-. El consejero de Justicia, Lluhí opinó así del grave incidente provocado por la Generalitat poco antes del golpe, al negar permiso a los jueces para buscar armas en Cataluña: "nos causó extrañeza la medida, no sólo por la desconfianza que entrañaba, sino por las consecuencias que podía tener", consecuencias que no hubieran podido ser otras que amenazar los preparativos insurreccionales. Según él, habría sido el general de la Guardia Civil quien, "de acuerdo con las normas establecidas al traspasarse estos servicios" había rehusado hacer la indagación. De hecho la Generalitat esquerrista había impedido la búsqueda de armas, no sin poderosas y evidentes razones.

En suma, no había existido rebelión, sino solo la orden defensiva de "rechazar por las armas a todo el que atacase el Palacio de la Generalidad". En tocando este extremo, los interrogatorios tomaron un cariz notablemente cómico. Lluhí, "afirma no saber exactamente si algún consejero dio orden de que se defendiera la Generalidad". Contra quiénes debiera ser defendida tampoco estaba claro, ya que si bien Companys dijo que "tenía noticias de que se iba a declarar" el estado de guerra, Lluhí indicó que la Generalitat se creía en riesgo de ser "atacada por la FAI, pues se temía que quisiera aprovechar las circunstancias para derivar el movimiento hacia su ideología". Al sonar el primer cañonazo deliberó con sus compañeros: "Hablarnos de lo que se había producido, extrañados enormemente de que fuerzas del Ejército vinieran a atacar la Generalidad, sin una previa comunicación y sin estar declarado el estado de guerra. Hubo momentos de gran confusión (...) Yo fui a descansar un rato sobre las cinco".

La extrañeza de los consejeros era tanta, al parecer, que no lograban convencerse de que fuera el ejército el que tenían enfrente. Un miembro del tribunal, no menos extrañado, entabló este diálogo con el consejero Ventura Gassol:

-¿Tenían ustedes algún motivo racional para imaginarse que existían en Barcelona agrupaciones o fuerzas que tuviesen armamento como aquél, (...) que no fuese el Ejército?" (se refería a los cañones).

-Esto no puedo decirlo, porque en absoluto no puede decirse nunca si hay elementos que tienen o no armamento (...)

-¿Contestaron desde la Generalidad a los ataques?

-Lo ignoro, porque no era de mi incumbencia.

-¿Pero usted estaba en la Generalidad?

-Sí estaba; pero no me enteré de los detalles.

-¿No se le ocurrió a ninguno de los miembros de la Generalidad informarse de quiénes eran los que atacaban?

-Yo no puedo responder.

-¿A usted no se le ocurrió?

-A mí no se me ocurrió.

Y así sucesivamente. Los encausados también ignoraban los actos de Dencás, o si se habían repartido armas en la Generalidad, no digamos fuera de ella, pese a la orden de rechazar los fantasmales ataques de la FAI. No salió a la luz ni un dato sobre los preparativos de los meses anteriores. Todo parecía haber sido un triste malentendido.

Los socialistas habían decidido negar, contra toda evidencia, su responsabilidad en el movimiento revolucionario, y aparentemente Companys había tomado la actitud opuesta, reclamando para sí la responsabilidad de lo sucedido. Pero lo sucedido, de creer a los líderes esquerristas, resultaba al final un embrollo realmente extravagante y tan contario a la evidencia y a la lógica como la irresponsabilidad socialista. En realidad, la Esquerra se había declarado "en pie de guerra" a raíz de la victoria electoral del centro derecha en noviembre de 1933 y en el verano de 1934 había utilizado el conflicto sobre la Ley de Contratos de Cultivo para crear entre los catalanes un ambiente apasionado y extremista, había organizado constantes choques y enfrentamientos con el gobierno centrista de Samper, al tiempo que efectuaba preparativos para un levantamiento armado contra la legalidad republicana, aprovechando para ello la cobertura de la Generalidad y el estatuto autonómico. De esto no puede caber duda hoy. Pero, como quedó expuesto en Los orígenes de la guerra civil española, la Esquerra mostró aun mayor opacidad que el PSOE sobre los preparativos y motivaciones de su rebelión, de los que hoy día no sabríamos casi nada si no fuera por escasos, pero concluyentes testimonios*.

Ossorio y Gallardo, defensor de Companys, adujo que los acusados estaban el 6 de octubre "incomunicados virtualmente con el resto de España" -aunque omitió que ellos mismos habían cortado, selectivamente, las comunicaciones-, y "justamente preocupados ante la verosimilitud de un golpe de Estado de tipo fascista" -ninguno creía en realidad en tal supuesto, como indicamos en el libro anterior-. Mientras, las masas se rebelaban "espontáneamente", -las masas no apoyaron la revuelta en ningún momento-, y entonces "el Gobierno de la Generalidad, precisamente por ser Gobierno y ejerciendo una función de Gobierno, inexcusable en tan dramáticas circunstancias, hubo de buscar un cauce jurídico y político (...) para que la alarma y la indignación de enormes masas del pueblo catalán no se mantuvieran en una posición meramente protestativa y negativa (...) sino que aplicasen su exaltación y su fervor a una obra política constructiva". Para abrir ese cauce constructivo redactó Companys "el manifiesto en que se proclamaba el Estado catalán dentro de la República Federal Española". Tales hechos "no son constitutivos de delito", o, de serlo, sólo en relación "con el artículo 167, número primero del Código Penal, ya que se trataba de reemplazar al Gobierno constitucional por otro"; pero los consejeros "ni se alzaron en armas ni hostilizaron al ejército". Procedía por tanto, absolverlos. (2)

* En especial A. Hurtado, que mantuvo negociaciones clave al servicio de la Esquerra, y J. Dencàs, organizador de los preparativos militares. De la discreción de la mayoría de los jefes esquerristas pueden dar idea las memorias, mucho más voluminosas que aclaratorias, de C. Pi Sunyer, alcalde de Barcelona en octubre de 1934: hasta su muerte, en 1971, mantuvo la versión de los acusados ante el tribunal (él mismo entre ellos), y escribe, por ejemplo: "Lo que realmente pasó (en la consejería de Gobernación) es difícil saber1o. Habiendo escapado Dencàs más tarde y no figurando entre los sometidos a proceso, faltan las declaraciones que permitirían averiguarlo". Donde no hay manera de averiguar nada es precisamente en las declaraciones del proceso. Con todo, resulta revelador el sentimiento con que Pi alude a los esfuerzos combativos de los escamots y otros, o al fracaso, que carga, en la línea oficial y con harta injusticia, sobre Dencàs (3)

Un miembro del tribunal, llamado Sbert, sostuvo una tesis que "ha producido gran sensación por su consistencia y por la modernidad de las teorías expuestas", según la prensa de la Esquerra. Sbert recordaba que sólo podían penarse delitos tipificados, como el intento de cambio de gobierno. Ahora bien, la Esquerra había intentado en realidad un cambio de estado, cosa muy diferente y no contemplada en la ley, siendo por tanto un acto "político y legítimo", sin castigo posible. (4)

Así como respecto de Asturias la campaña se centró en la represión, en Cataluña identificó el espíritu y los intereses catalanes con los presos, y en especial con Companys. "En el banquillo de los acusados, siete hombres de Cataluña. Y en torno al estrado y al banquillo (...) y fuera, el pueblo. Este será el hecho más trascendente desde el 14 de abril", escribía el 6 de enero La ciutat, diario reemplazante del suspendido L 'Humanitat. "Lluis Companys, el Presidente de la Generalidad, es el primer luchador de Cataluña" . "Companys y Cataluña. Gómez Hidalgo ha establecido la magnífica ecuación. Companys y Cataluña se encontraron juntos el 6 de octubre. Y no se separarán más". "Companys es Cataluña. Cataluña es Companys", insistían los más variados textos propagandísticos. Se promovieron textos como un libro cuyo titulo, Companys-Cataluña, lo decía todo. En su prólogo, el escritor Azorín describía así a los procesados: "Estos hombres son afectuosos, llanos e inteligentes. Han procedido con lealtad y rectitud en el gobierno de su nación. Lo han sacrificado todo por el pueblo (...) Sus pensamientos abarcan a todos los núcleos peninsulares (...) ¡Por Cataluña y por todas los pueblos de España (...) en el acervo de libertad, de justicia y de progreso!". Companys era retratado, en Madrid y en Barcelona como "un hombre de gobierno", y exaltado sentimentalmente como persona que lo había "tenido todo", para caer en inmerecida desgracia. (5)

Los siete procesados fueron condenados a treinta años de prisión, como Sanjurjo, y como él iban a salir pronto en libertad, cumpliéndose el dicho de Cambó, "España es el país de las amnistías". El 6 de junio L´Humanitat, acogía la sentencia "con lágrimas en los ojos" y un titular a toda plana: "TREINTA AÑOS DE PRESIDIO ¡VIVA CATALUÑA!", acompañado de unas frases de Companys: "El veredicto que nos importa es el que pronuncie en su conciencia íntima el pueblo (...) Ya que nuestros defensores han hablado del juicio de la Historia, declaramos que esperamos tranquilos su veredicto definitivo, con orgullo en el corazón y conciencia limpia". En cierto sentido, el pueblo ya había pronunciado su fallo al desoír los llamamientos de Companys aquel 6 de octubre, a consecuencia de lo cual se había visto el líder ante los jueces. Pero la Esquerra, con agudo instinto propagandístico, no tuvo el fallo por inapelable.

A Largo Caballero le sonrió la suerte. Se limitó a negar toda participación o relación con el alzamiento. Al parecer no había pruebas de la evidencia, por así decir, y los magistrados lo absolvieron. Santiago Carrillo y los demás dirigentes socialistas aprovecharon para pedir a su turno la absolución, sobre las mismas bases, pero continuaron en espera de juicio hasta que el Frente Popular los liberó unos meses después. En resumidas cuentas, y dada la magnitud de la revuelta, probablemente en ningún otro país europeo se hubiera aplicado una represión menor .

Otro aspecto de la represión lo refleja el informe leído en el Comité Nacional del PSOE el 16 de diciembre de 1935, que en el apartado de "Perseguidos" señala el éxito de la tarea de "atender y auxiliar a los perseguidos para ponerlos fuera del alcance de la justicia": De ese modo "más de 400 compañeros" fueron puestos al otro lado de la frontera. La atención policial a estas fugas casi masivas debió de ser muy escasa, porque se realizaron "sin tener que lamentar un solo tropiezo". (6)

Gil-Robles había propugnado un castigo "rápido y ejemplar" de los líderes y cierta clemencia para los secuaces, pero Alcalá-Zamora había impedido lo primero. Tres penas capitales se cumplieron, ninguna en dirigentes. Quizá este fracaso de la CEDA redundó en un mayor rigor con los militantes, a fin de obstaculizar en lo posible su reorganización para una nueva y anunciada intentona. Fueron detenidas 30.000, 40.000, 70.000 y hasta 150.000 personas, según la propaganda. La cifra más aireada fue la primera, imposible de confirmar por haber desaparecido los registros. Más probable parece la de 15.000*, la mayoría de los cuales quedaron libres antes de cuatro o cinco meses; pese a ello debieron de seguir entre rejas varios millares durante todo el año 1935. "Las detenciones -como siempre que se producen estos fenómenos de gran envergadura- se hicieron un poco a boleo y con un criterio poco fijo", señala Josep Pla.

*Tuñón de Lara en La república, opina que los 30.000 incluyen a los presos comunes preexistentes, que él estima en 9.000. Pero difícilmente bajarían de los 13.000 que había en 1933. (7)

Esta política facilitaba el motivo para una incesante protesta de las izquierdas, y el gobierno, y en especial la CEDA a la que apuntaban todos los dardos, tenía ante sí un arduo dilema, y cualquier cosa que hiciera tendría las mayores probabilidades de salir mal. Portela Valladares, que a finales de año encabezaría el gobierno, expulsando de él a la CEDA, explica: "Más de una vez dije en el Consejo de Ministros: los tribunales militares deben hacer rápida justicia (...) Ocho meses de constantes consejos de guerra (...) concluirán por sublevar la conciencia española. Me contestaron que se aplicaba la ley y que las tardanzas eran garantía para el buen ajuste de la justicia (...) Este criterio formalista y riguroso había dado fin a don Antonio Maura y acabaría ahora con Gil Robles-Lerroux" (8).

El 25 de mayo resurgía Azaña a la vida pública con un mitin en Valencia, ante 80.000 izquierdistas, y coreaba las acusaciones genéricas sobre la represión: “¿Vosotros concebís una política de conservación social que consista en lanzar a la mitad de la población contra la otra mitad?" Afirmó que el gobierno usaba el "movimiento insurreccional popular", como pretexto para "perseguir a la gente (no) por lo que ha hecho, sino por lo que piensa, y se ha desatado una persecución política sin ejemplo en España desde los días terribles del régimen de la dictadura fernandina". A su entender, la pasada rebelión era un "signo del estado de la opinión pública", y ese signo valía "por lo menos tanto como la elección a los 15 vocales del Tribunal de Garantías", elección que, como se recordará, había originado la pérdida del poder por Azaña, en septiembre de 1933, junto con otras votaciones también perdidas después de la matanza de Casas Viejas (9). Equiparar unas elecciones con una insurrección (mucho menos popular de lo que Azaña decía), solo podía aumentar el nerviosismo de una derecha a cada paso más frustrada.

No mayor fundamento tenía la indignación de Azaña por la represión gubernamental, pues las represiones del gobierno azañista en el primer bienio habían tenido, comparativamente, mayor dureza y envergadura. Cuando el alzamiento ácrata de 1932 (con 30 muertos, frente a los 1.300 de octubre) había habido cientos de detenciones, denuncias de torturas, y 104 jefes anarquistas deportados a las colonias africanas. Otros cientos de detenciones habían seguido al golpe de Sanjurjo (10 muertos), así como nuevas deportaciones sin juicio, incautación de tierras de aristócratas, en su mayoría ajenos a la “sanjurjada", y cierre en masa y sin acusación de la prensa de derechas. Otro levantamiento ácrata en enero de 1933 (80 muertos) había dado lugar, entre otras cosas, a los asesinatos de Casas Viejas por la fuerza pública.

Pese a todas sus contradicciones, exageraciones y abiertas falsedades, la campaña sobre la represión gubernamental y los juicios a los jefes rebeldes dividió a los vencedores de octubre y los colocó a la defensiva. Tienen algo de fascinante el éxito de la campaña y la incapacidad del gobierno para hacerle frente, y por ello puede considerarse aquella como un modelo en su género, muy digno de estudio desde la teoría de la propaganda y la sociología política.

Pero su importancia aun fue mayor como el fenómeno más significativo y trascendental del período posrevolucionario. La campaña desplazó a un segundo y borroso término la cuestión clave de las causas y organización del alzamiento, se convirtió en eje de la política izquierdista hasta las elecciones de febrero de 1936, influyó decisivamente en la alianza de partidos en el Frente Popular y en el acercamiento a éste por parte de la CNT; y consiguió crear en las masas el ambiente irreconciliable y belicoso que no había logrado la propaganda previa a la insurrección de octubre.

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Notas

1.- E. Angulo, Diez horas de Estat Catalá, Valencia, 1934, p. 192

2.- A. Prats, El gobierno de la Generalidad en el banquillo, Madrid, 1935, La publicitat, 26 de mayo de 1935

3.- C. Pi Sunyer, Memorias de un político catalán. La República y la guerra, México, Oasis, 1975, pp. 255 y ss

4.- La publicitat, 5 de junio de 1935

5.- L´humanitat, 26 y ss de mayo de 1935. J. Miravitlles, Crítica del 6 d'octubre, Barcelona, Hacer, 1935, p.177-9

6.- Fundación Pablo Iglesias, AH-II-I

7.- M. Tuñón de Lara, La II República, Madrid, siglo XXI, 1976, p. 108. R. Salas, Pérdidas de la guerra, Barcelona, Planeta, 1977, p. 126

8.- J. Pla, Historia de la Segunda República Española, II, Barcelona, Destino, 1941, p. 312. M. Portela, Memorias, p. 157

9.- L´humanitat y La publicitat, 28 de mayo de 1935

http://revista.libertaddigital.com/articulo.php/352

Era Aznar, que crispaba

Era Aznar, que crispaba Este fin de semana hemos asistido, con ocasión de la Diada en
Cataluña, a una auténtica orgía de desprópositos históricos y de
insultos (verbales y simbólicos) a España.

El PSC ha decidido quitarse definitivamente la careta y acentuar la
batasunización de Cataluña, con el silencio cómplice y sonriente de
un Zapatero que, mientras continúa metiendo la pata en la esfera
internacional, contempla impotente los delirios de un Maragall que no
reconoce más autoridad en Cataluña que la suya propia.

¿Recordais la cantinela propalada en los últimos años a duo por Prisa
y el PSOE, repitiendo machaconamente que todas las aberraciones
independentistas del PNV y ERC se debían a que Aznar crispaba el
panorama autonómico?

¿Que Ibarreche trataba de sacar adelante un plan independentista? Era
Aznar, que crispaba. ¿Que ERC se reunía con ETA para pactar que se
asesine sólo a los españoles no catalanes? Era Aznar, que crispaba.
¿Que los partidos catalanes trataban de colar selecciones deportivas
catalanas en los ámbitos internacionales? Era Aznar, que crispaba.

Pues ahora Aznar ya no está. Y lo que yo veo es lo que cualquiera con
un mínimo de sentido común podía prever: que, lejos de atenuarse el
problema autonómico, se está agravando a pasos agigantados, al
desaparecer el gobierno del PP, que era el único freno que impedía a
los nacionalistas de diverso pelaje apretar el acelerador para tratar
de obtener sus objetivos máximos antes de la definitiva desaparición
de ETA.

Dice el refrán que todas las personas inteligentes son capaces de
recuperarse de sus fracasos, pero que ningún tonto es capaz de
sobreponerse a su propio éxito. La capacidad de Zapatero para
recuperarse de su victoria electoral parece cada vez más limitada. Lo
malo es que, en su fracaso, va a arrastrar a toda España. El barco se
hunde mientras nuestro "presidente por accidente" sonríe y los
miembros de la orquesta interpretan "Els segadors".

cspalterego